"Haz un instante inolvidable digno de ser insoportable."

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domingo, 20 de junio de 2010

¿Y qué pasa si me cansé?

Siempre me ha costado hablar de lo que siento,
pero cuando escribo todo es diferente.
El mundo a mi exterior no existe,
y se detiene para desaparecer.
En mi interior todo se tranquiliza
para expulsar cada pensamiento y sentimiento.
Todo se esconde: miedos, distracciones e inseguridades,
y son reemplazados por las palabras.

Entonces tomo mi lápiz mas gastado, y escribo mi tormenta del ayer:
“Cuesta creer en uno mismo.
Duele sentir que no tienes un rumbo o un control de ti mismo,
que sientes que no te hayas.
Pretendes fingir que todo está bien,
y sigues ignorando lo que sucede.
Entonces te detienes a pensar y todo se hace más confuso.
Tomar decisiones te cuesta.
Sin embargo, lo único que necesitas es un apoyo,
un abrazo donde no haya reproches,
donde dejaras de sentirte sola, pérdida, sin rumbo o dirección…
Donde deseas encontrar las fuerzas para saber realmente quién eres,
y si eres buena siendo lo que eres,
o simplemente ver que eres alguien que se equivoca,
una y otra vez, sin dejar de detenerse,
siendo alguien demasiado imperfecto.
Decepcionando con cada error a la persona que amas.
Duele saber que quizás,
eres peor de lo que se supone que deberías ser.
Duele saber que no puedes ser perfecta.
Y que posees demasiados errores.
Errores que quedaran marcados en la otra persona,
que su percepción de ti no le cambiara, intentes lo que intentes.
Aún a pesar de que deseas con todas tus fuerzas ser perfecta para él,
sabes que en el fondo él no cree que lo seas;
ni si quiera tu misma lo crees.
Entonces no sabes qué rumbo tomar.
Porque es como intentar algo que sabes no resultara.
¿Qué hacer?
Cuando la persona que amas es una roca,
y lo que tallas sobre ella no se borra.
Te corta las alas que te dan esperanzas, fe y confianza.
Te suman en una oscuridad, donde ya nada es bello.
Nada es lo que creías, y todo es crudo.
Las cosas ya no se resuelven solo con amar, ni con pedir perdón.
Nada es como creías que era,
o esperanzabas que fuera.
¿Qué sucede cuando deseas aun más de lo que tienes?
¿Está bien o mal? ¿Es razonable o irracional?
Y ¿qué sucede cuando expresarte se vuelve un miedo a ser juzgada?
Provocando que te guardes todo.
Y cuando llorar se vuelve un miedo a ser una estupidez.
Volviéndote en alguien que no sabe qué decir,
o como decirlo, por miedo a cometer un error.
Miedo a saber que cada palabra podría ser tu sentencia.
¿Qué hacer?
Miedo a saber que es una incoherencia,
que hablas o piensas estupideces,
y entonces, ¿qué?
¿Qué tiene que uno piense estupideces por inseguridad?
¿Qué tiene que uno quiera más?
¿Qué pasa si quiero hablar?
¿Qué pasa si ya no doy más?
Que me canse de dar y dar, y no recibir lo mismo.
Que quiero que me den atención;
atención que se supone debería tener, que debería ser así.
¿Qué si me canse de tener que dar yo siempre el primer paso? 
¿Y que si esto es imaginación mía o es una equivocación, una mala interpretación; seré juzgada? 
¿Tendré miedo acaso de equivocarme?”

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