"Haz un instante inolvidable digno de ser insoportable."

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domingo, 6 de enero de 2013

Sólo tú.

Es una frescura caminar con esta felicidad,
con esta libertad que solo crean tus palabras en mi alma,
que logran que baile con soltura ante tu mirada,
que respire con tranquilidad tus caricias.
Que te saboreé sedienta de más,
Creando a la desesperación cuando este en soledad,
siendo la locura mi única identidad.
Que golpea con astucia, y se revuelca entre mis risas.

¡Oh! A nada tuyo escaparía.
Entre tus brazos me encerraría,
para quedarme toda la vida.
Por amor, feliz moriría.

Pero si por otro camino quiero transitar.
Me encuentro ante vidrios que me rodean,
y que no me dejan ir con libertad.
Si no pienso con cuidado, me voy a dañar.
Y el otro destino se ocultará, se cerrará,
 y a una quebrada en soledad me arrastrará,
donde el miedo me consumirá,
asustada del juicio que me predicarás,
y de las caricias que ya no podré encontrar.
Miedo de que a mis labios vayas a rehusar,
que nuestros recuerdos quieras rechazar,
y que de lo bueno sólo lo sucio para ti quedará.

Que la verdad la logres ocultar en mentiras, e incompatibilidad.

Que las risas, el amor y la amistad, no existan más.
Que ya no haya a dónde regresar.
Que pongas sobre nuestras pasiones cosas que jamas hemos querido desear.

Yo no quiero más que a tu alma atarla a mi voluntad.

Qué puedo hacer cuando la felicidad y el miedo juntas van,
y yo solo las quiero separar?

Que el amor no transite en desconfianza,
y que sea sinónimo de eternidad,
donde pueda yacer sin miedo a que se quebrará.
Porque solo contigo quiero estar.

domingo, 11 de noviembre de 2012

La culpa abraza a la soledad.

Estaba angustiada y atormentada por los segundos de mi vida
que en un impacto aparecieron frente a mis ojos,
y mientras sucedía, lo único que pensé fue:
Es mi culpa.

En qué momento; me pregunto ahora;
es que pase a ser una persona que inclina la cabeza,
y se siente culpable.
¿Qué persona tiene todo a su al rededor, y simplemente
se culpa?
Y desperdicia su vida, sintiéndose así.
Desde cuándo siento que merezco menos, por mis errores?

Estoy estancada en una culpa, que no puedo mejorar,
o no puedo perfeccionar a algo mejor.
Siento que lo hago y avanzo,
pero entonces sucede algo y termina por aparecer de nuevo frente a mi.

Culpa. Culpas.

Un circulo vicioso,
que esta convirtiéndome en alguien que no sigue adelante,
que no deja el pasado atrás,
que no logra perdonarse, o comprenderse.

En cambio, he estado empeñada en hacer mi futuro,
que no parece haber avanzado en nada.
Al igual que mis culpas.

Que no han logrado construir nada,
porque construye con cenizas.

Si antes solía pensar que sabía lo que era estar estancada,
hoy siento que lo conozco en todas sus formas y figuras.

Y sigo sin hacer nada para detenerlo, para salir de ello.
Me quedo esperando.
Porque espero por una vida que esta en mi cabeza,
en mis sueños, en mis planes, que nadie puede contar si se cumplirá.
Me repito todos los días que no me siento miserable,
ni nada deprimente, pero ya no sabría decirlo,
porque realmente no lo sé.
Hay días en que tengo el mundo a mis pies, y al siguiente
no tengo nada.

No sé que es lo que sigue.
Y estoy aterrada, por eso sigo estancada.

Hace tiempo que no me sentía así. Con miedo.

Pero en ese momento en que los segundos de mi vida
ya no estaban en mis manos, y se deslizaban por mis dedos.
no solo sentí culpa, sino miedo y soledad.
Estaba sola.

La soledad es una palabra fuerte,
porque no es que estés sola, es solo un sentimiento.
Uno que tiene miedos y tristeza.
Pero también tiene anhelos, porque no sabría estar solo,
si no hubiese conocido la compañía.

La Soledad.

Provocó que nada en ese momento me hiciera sentir mejor,
sólo me hizo esperar por ti, pensar en ti.
Te quería a ti.
El mismo anhelo de siempre. Tu.
Te necesito tanto, que tenerte tan cerca y no sentirte a mi lado,
me deja sin opciones.
Me nubla el juicio, me vuelve demente,
y me deja en soledad.

Pensé que nunca mas me volvería a sentir sola.
Con ese saber de que: te tengo a un paso, a una llamada,
a un grito, pero en realidad, eso no importa,
porque no estás.
No para mi.





miércoles, 8 de junio de 2011

Darte el pase.


Solo es miedo.
Miedo a optar un riesgo.

Donde tendría que confesar
que me intimido
con todo su mundo:

Lo que ha recorrido,

y todas las mujeres que han tocado su corazón.

La piel que ha rozado y experimentado con ardor,
las miradas que ha usado,

o hasta las mismas palabras del pasado.


Me acobarda la posibilidad de ser dejada,

de sentirme insuficiente una vez más.

No poseo el valor para soportarlas.
Ni el poder para involucrar mi fragilidad,

que podría alejarlo con su intensidad;
la de mis sueños, y el cómo veo la vida.

Tendría que confesarle

que el recuerdo de alguien que se fue,

aun lo tenía presente.

Porque lo seguía amando, y me esperancé

con la idea de un futuro al lado de él,

uno que no volvería a tener.

Aun me dolía todo sobre él.


Mientras que estar en su paraje,

solo abundaba la risa, palabras, besos, y contemplaciones.

Eran la medicina perfecta para desmemoriarse.


Quisiera volver a él, y decirle lo mucho que lo quiero,
Lo que me importa, y como me hacía respirar de nuevo,

dentro del gran vacío que me siguió.


Lo extraño.


Y si lo herí de alguna forma,
jamás fue con malicia alguna.
No soy perfecta, y puedo errar

cuando menos creo que lo puedo lograr.


Deseo que cuando lo mire,

encuentre en su mirada lo que tuvimos lindantes.

domingo, 20 de junio de 2010

¿Y qué pasa si me cansé?

Siempre me ha costado hablar de lo que siento,
pero cuando escribo todo es diferente.
El mundo a mi exterior no existe,
y se detiene para desaparecer.
En mi interior todo se tranquiliza
para expulsar cada pensamiento y sentimiento.
Todo se esconde: miedos, distracciones e inseguridades,
y son reemplazados por las palabras.

Entonces tomo mi lápiz mas gastado, y escribo mi tormenta del ayer:
“Cuesta creer en uno mismo.
Duele sentir que no tienes un rumbo o un control de ti mismo,
que sientes que no te hayas.
Pretendes fingir que todo está bien,
y sigues ignorando lo que sucede.
Entonces te detienes a pensar y todo se hace más confuso.
Tomar decisiones te cuesta.
Sin embargo, lo único que necesitas es un apoyo,
un abrazo donde no haya reproches,
donde dejaras de sentirte sola, pérdida, sin rumbo o dirección…
Donde deseas encontrar las fuerzas para saber realmente quién eres,
y si eres buena siendo lo que eres,
o simplemente ver que eres alguien que se equivoca,
una y otra vez, sin dejar de detenerse,
siendo alguien demasiado imperfecto.
Decepcionando con cada error a la persona que amas.
Duele saber que quizás,
eres peor de lo que se supone que deberías ser.
Duele saber que no puedes ser perfecta.
Y que posees demasiados errores.
Errores que quedaran marcados en la otra persona,
que su percepción de ti no le cambiara, intentes lo que intentes.
Aún a pesar de que deseas con todas tus fuerzas ser perfecta para él,
sabes que en el fondo él no cree que lo seas;
ni si quiera tu misma lo crees.
Entonces no sabes qué rumbo tomar.
Porque es como intentar algo que sabes no resultara.
¿Qué hacer?
Cuando la persona que amas es una roca,
y lo que tallas sobre ella no se borra.
Te corta las alas que te dan esperanzas, fe y confianza.
Te suman en una oscuridad, donde ya nada es bello.
Nada es lo que creías, y todo es crudo.
Las cosas ya no se resuelven solo con amar, ni con pedir perdón.
Nada es como creías que era,
o esperanzabas que fuera.
¿Qué sucede cuando deseas aun más de lo que tienes?
¿Está bien o mal? ¿Es razonable o irracional?
Y ¿qué sucede cuando expresarte se vuelve un miedo a ser juzgada?
Provocando que te guardes todo.
Y cuando llorar se vuelve un miedo a ser una estupidez.
Volviéndote en alguien que no sabe qué decir,
o como decirlo, por miedo a cometer un error.
Miedo a saber que cada palabra podría ser tu sentencia.
¿Qué hacer?
Miedo a saber que es una incoherencia,
que hablas o piensas estupideces,
y entonces, ¿qué?
¿Qué tiene que uno piense estupideces por inseguridad?
¿Qué tiene que uno quiera más?
¿Qué pasa si quiero hablar?
¿Qué pasa si ya no doy más?
Que me canse de dar y dar, y no recibir lo mismo.
Que quiero que me den atención;
atención que se supone debería tener, que debería ser así.
¿Qué si me canse de tener que dar yo siempre el primer paso? 
¿Y que si esto es imaginación mía o es una equivocación, una mala interpretación; seré juzgada? 
¿Tendré miedo acaso de equivocarme?”