Siento como la energía es absorbida,
extraída de mi cuerpo y mi alma
Las cosas comienzan a carecer de interés
y mi propia vida solo se mantiene sin razón
No llega a la desesperación si quiera,
esta muerto sin vida.
La desesperanza yace sobre mi espalda
y no queda nada más que hacer.
Solo caminar, arrastrar los pies para esperar.
Esperar a ser consumida.
Puede que haya sido bajo mi propia decisión
el estar aquí, así.
Puede que haya sido la mejor decisión,
pero entonces por qué no se siente bien?
Por qué me deja abandonada al azar?
Sin realmente nada que desear.
Nada que esperar.
Nada que querer.
Nada que necesitar.
Nada.
Porque lo mismo no se puede volver a obtener.
Y no hay nada que quiera más,
que volver atrás y callarme.
No pronunciar esas palabras que no eran verdad.
Que me dejaron aquí varada sobre mi propia voluntad.
Una voluntad que se va a terminar por torturar,
embarcándose sobre el único destino que la va a destrozar,
porque el infortunio se cernió sobre unas olas que,
nada le otorgaran.
Dejaran que vague perdida en la oscuridad.
Porque quién se ha rebelado, lo destruido obtendrá.
Porque no puedes jugar a ser querida,
si no eres capaz de querer a quien te quiere.
No puedes jugar a poseer la ultima palabra,
cuando la ultima palabra te va a condenar.
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martes, 15 de octubre de 2013
Arrojada al azar.
Etiquetas:
abandonada,
condena,
consumida,
desesperanza,
destino,
destrozar,
infortunio,
jugar,
muerto,
nada,
oscuridad,
tortura
domingo, 11 de noviembre de 2012
La culpa abraza a la soledad.
Estaba angustiada y atormentada por los segundos de mi vida
que en un impacto aparecieron frente a mis ojos,
y mientras sucedía, lo único que pensé fue:
Es mi culpa.
En qué momento; me pregunto ahora;
es que pase a ser una persona que inclina la cabeza,
y se siente culpable.
¿Qué persona tiene todo a su al rededor, y simplemente
se culpa?
Y desperdicia su vida, sintiéndose así.
Desde cuándo siento que merezco menos, por mis errores?
Estoy estancada en una culpa, que no puedo mejorar,
o no puedo perfeccionar a algo mejor.
Siento que lo hago y avanzo,
pero entonces sucede algo y termina por aparecer de nuevo frente a mi.
Culpa. Culpas.
Un circulo vicioso,
que esta convirtiéndome en alguien que no sigue adelante,
que no deja el pasado atrás,
que no logra perdonarse, o comprenderse.
En cambio, he estado empeñada en hacer mi futuro,
que no parece haber avanzado en nada.
Al igual que mis culpas.
Que no han logrado construir nada,
porque construye con cenizas.
Si antes solía pensar que sabía lo que era estar estancada,
hoy siento que lo conozco en todas sus formas y figuras.
Y sigo sin hacer nada para detenerlo, para salir de ello.
Me quedo esperando.
Porque espero por una vida que esta en mi cabeza,
en mis sueños, en mis planes, que nadie puede contar si se cumplirá.
Me repito todos los días que no me siento miserable,
ni nada deprimente, pero ya no sabría decirlo,
porque realmente no lo sé.
Hay días en que tengo el mundo a mis pies, y al siguiente
no tengo nada.
No sé que es lo que sigue.
Y estoy aterrada, por eso sigo estancada.
Hace tiempo que no me sentía así. Con miedo.
Pero en ese momento en que los segundos de mi vida
ya no estaban en mis manos, y se deslizaban por mis dedos.
no solo sentí culpa, sino miedo y soledad.
Estaba sola.
La soledad es una palabra fuerte,
porque no es que estés sola, es solo un sentimiento.
Uno que tiene miedos y tristeza.
Pero también tiene anhelos, porque no sabría estar solo,
si no hubiese conocido la compañía.
La Soledad.
Provocó que nada en ese momento me hiciera sentir mejor,
sólo me hizo esperar por ti, pensar en ti.
Te quería a ti.
El mismo anhelo de siempre. Tu.
Te necesito tanto, que tenerte tan cerca y no sentirte a mi lado,
me deja sin opciones.
Me nubla el juicio, me vuelve demente,
y me deja en soledad.
Pensé que nunca mas me volvería a sentir sola.
Con ese saber de que: te tengo a un paso, a una llamada,
a un grito, pero en realidad, eso no importa,
porque no estás.
No para mi.
que en un impacto aparecieron frente a mis ojos,
y mientras sucedía, lo único que pensé fue:
Es mi culpa.
En qué momento; me pregunto ahora;
es que pase a ser una persona que inclina la cabeza,
y se siente culpable.
¿Qué persona tiene todo a su al rededor, y simplemente
se culpa?
Y desperdicia su vida, sintiéndose así.
Desde cuándo siento que merezco menos, por mis errores?
Estoy estancada en una culpa, que no puedo mejorar,
o no puedo perfeccionar a algo mejor.
Siento que lo hago y avanzo,
pero entonces sucede algo y termina por aparecer de nuevo frente a mi.
Culpa. Culpas.
Un circulo vicioso,
que esta convirtiéndome en alguien que no sigue adelante,
que no deja el pasado atrás,
que no logra perdonarse, o comprenderse.
En cambio, he estado empeñada en hacer mi futuro,
que no parece haber avanzado en nada.
Al igual que mis culpas.
Que no han logrado construir nada,
porque construye con cenizas.
Si antes solía pensar que sabía lo que era estar estancada,
hoy siento que lo conozco en todas sus formas y figuras.
Y sigo sin hacer nada para detenerlo, para salir de ello.
Me quedo esperando.
Porque espero por una vida que esta en mi cabeza,
en mis sueños, en mis planes, que nadie puede contar si se cumplirá.
Me repito todos los días que no me siento miserable,
ni nada deprimente, pero ya no sabría decirlo,
porque realmente no lo sé.
Hay días en que tengo el mundo a mis pies, y al siguiente
no tengo nada.
No sé que es lo que sigue.
Y estoy aterrada, por eso sigo estancada.
Hace tiempo que no me sentía así. Con miedo.
Pero en ese momento en que los segundos de mi vida
ya no estaban en mis manos, y se deslizaban por mis dedos.
no solo sentí culpa, sino miedo y soledad.
Estaba sola.
La soledad es una palabra fuerte,
porque no es que estés sola, es solo un sentimiento.
Uno que tiene miedos y tristeza.
Pero también tiene anhelos, porque no sabría estar solo,
si no hubiese conocido la compañía.
La Soledad.
Provocó que nada en ese momento me hiciera sentir mejor,
sólo me hizo esperar por ti, pensar en ti.
Te quería a ti.
El mismo anhelo de siempre. Tu.
Te necesito tanto, que tenerte tan cerca y no sentirte a mi lado,
me deja sin opciones.
Me nubla el juicio, me vuelve demente,
y me deja en soledad.
Pensé que nunca mas me volvería a sentir sola.
Con ese saber de que: te tengo a un paso, a una llamada,
a un grito, pero en realidad, eso no importa,
porque no estás.
No para mi.
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