"Haz un instante inolvidable digno de ser insoportable."

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domingo, 22 de septiembre de 2013

Continuemos.

Las horas siguen,
Los pensamientos vuelan,
Las imágenes corren,
Las palabras sobran,
Y la vida misma sigue.

La perfección no existe.
¿Y la felicidad?

Solo se encuentra en las pequeñas cosas,
Y si las ves en las grandes cosas, te aterras.
Por qué están ahí?
Por qué las sentí?
Por qué las vi?

Ni te responden, y se largan.
Porque los problemas llegan siempre impertinentes,
con derecho a revolcarse en tu vida,
a impregnarse en las personas que amas, y en ti.
No tienen limites, y hasta se encuentran en rostros desconocidos
que te horrorizan, que inspiran lástima, miedo, y culpa.
Los problemas son monstruos que no respiran, ni dejan respirar.

No hay paz.
No por ahora.

La paz es solo un momento fugaz que encuentras en los recónditos lugares de tu mente,
de quienes amas, de lo que ves,
de las sonrisas al pasar, de los besos que vienen y van,
de las hojas que danzan al volar.
De los pocos colores que cubren lo gris de la ciudad.

Si hay paz, hay caos.

No alcanzaste a ser feliz, ni miserable.
Pura confusión en su máxima expresión.
¿Cuando esta felicidad sera plena?
¿Cuando esta tristeza me matara?

¡Que ingenuos!

Juegan a las escondidas con nosotros, y solo cuando se dignan,
nos tocan la puerta con placer

Y todo comienza otra vez.

¿Por qué esperamos?
Mejor dejarnos sorprender, y permitirnos llorar de alegría
porque al fin la quietud nos visitó.

Le tememos a lo peor, lo odiamos, repudiamos, somos tanto victimas y victimarios.
Pero ¿Por qué tenemos miedo de que se presente, si  igual llegará?
Mejor seamos fuertes para cuando vuelva, para darles una pelea justa,
para luchar por lo que queremos, porque esperamos lo mejor.
Porque queremos lo mejor. Queremos ser felices.
Aunque sean segundos, minutos o un par de días.
Deseamos tranquilidad.

Que no nos carcoma el alma el caos, y terminemos repudiandonos,
averganozandonos.
No les demos lo peor de nosotros al estar abatidos por la ira, y el rencor.
La envidia y el dolor.

Seamos mas dignos, al menos mejores que su Majestad el Caos.

domingo, 11 de noviembre de 2012

La culpa abraza a la soledad.

Estaba angustiada y atormentada por los segundos de mi vida
que en un impacto aparecieron frente a mis ojos,
y mientras sucedía, lo único que pensé fue:
Es mi culpa.

En qué momento; me pregunto ahora;
es que pase a ser una persona que inclina la cabeza,
y se siente culpable.
¿Qué persona tiene todo a su al rededor, y simplemente
se culpa?
Y desperdicia su vida, sintiéndose así.
Desde cuándo siento que merezco menos, por mis errores?

Estoy estancada en una culpa, que no puedo mejorar,
o no puedo perfeccionar a algo mejor.
Siento que lo hago y avanzo,
pero entonces sucede algo y termina por aparecer de nuevo frente a mi.

Culpa. Culpas.

Un circulo vicioso,
que esta convirtiéndome en alguien que no sigue adelante,
que no deja el pasado atrás,
que no logra perdonarse, o comprenderse.

En cambio, he estado empeñada en hacer mi futuro,
que no parece haber avanzado en nada.
Al igual que mis culpas.

Que no han logrado construir nada,
porque construye con cenizas.

Si antes solía pensar que sabía lo que era estar estancada,
hoy siento que lo conozco en todas sus formas y figuras.

Y sigo sin hacer nada para detenerlo, para salir de ello.
Me quedo esperando.
Porque espero por una vida que esta en mi cabeza,
en mis sueños, en mis planes, que nadie puede contar si se cumplirá.
Me repito todos los días que no me siento miserable,
ni nada deprimente, pero ya no sabría decirlo,
porque realmente no lo sé.
Hay días en que tengo el mundo a mis pies, y al siguiente
no tengo nada.

No sé que es lo que sigue.
Y estoy aterrada, por eso sigo estancada.

Hace tiempo que no me sentía así. Con miedo.

Pero en ese momento en que los segundos de mi vida
ya no estaban en mis manos, y se deslizaban por mis dedos.
no solo sentí culpa, sino miedo y soledad.
Estaba sola.

La soledad es una palabra fuerte,
porque no es que estés sola, es solo un sentimiento.
Uno que tiene miedos y tristeza.
Pero también tiene anhelos, porque no sabría estar solo,
si no hubiese conocido la compañía.

La Soledad.

Provocó que nada en ese momento me hiciera sentir mejor,
sólo me hizo esperar por ti, pensar en ti.
Te quería a ti.
El mismo anhelo de siempre. Tu.
Te necesito tanto, que tenerte tan cerca y no sentirte a mi lado,
me deja sin opciones.
Me nubla el juicio, me vuelve demente,
y me deja en soledad.

Pensé que nunca mas me volvería a sentir sola.
Con ese saber de que: te tengo a un paso, a una llamada,
a un grito, pero en realidad, eso no importa,
porque no estás.
No para mi.





viernes, 2 de diciembre de 2011

Tu máscara.


Reconozco esa sonrisa
que no te llega a la mirada,
y que opaca tu alma
creando mentiras cada día.

Oh, estás haciendo de ti una máscara marchita. 

Sé que estas deseando que nadie vea
lo grande que es tu pena, 
que empaña tu risa más forzada.
Pero a mi no me engañas,
tus fuerzas por no dañar 
a quien ya posee suficientes angustias,
te está alejando de la vida.

E imagino que no deseas ayuda alguna
porque tu orgullo te enfría,
pero yo te susurro desde la distancia
que ruego en cada noche a las estrellas
que me arrebate mi tranquilidad,
que pierda mi felicidad
para hacerla tuya.
Que tome tu vida y le de intensas sonrisas, 
que aleje de ti, tu propia tortura.

Sé que no quieres compartir tus palabras
colmadas de asperezas,
pero crecerás el día en que las compartas 
con la misma persona a quien se la ocultas.
Aprenderás que juntos en la miseria, 
es volver a levantarse en compañía,
aún con más fuerza.