Desea que voltees un día y te des cuenta
que. simplemente ya no está. No están.
Los lazos se desarman,
se caen y se separan.
Se distancian.
El viento las sopla y lejos se los lleva.
Los recuerdos parecen una mentira,
que en cada memoria, te defrauda.
Esperamos entre preguntas que nos respondemos solo con nuestra verdad.
Y nos culpamos por cosas que no tienen sentido,
y nos hundimos, nos alejamos en soledad,
en silencio, como extraños que nunca compartieron momentos,
que nunca se abrazaron,
que nunca contaron los secretos más íntimos del corazón,
y los sueños mas deseados.
Ya no compartimos nada,
más que recuerdos, y personas que hemos conocido juntos,
que ya no tienen nada en común con nosotros tampoco.
No hay nada de que hablar,
ahora callamos la intimidad,
y comenzamos a resolver los problemas en soledad.
No confiamos en el juicio de nadie más,
y vivimos nuestras vidas.
Que ya no son de nadie más, solo nuestras.
Y con nuestros destinos tomados.
Crecemos egoístas, y ya no necesitas la aprobación de nadie,
no temes ser herido, dejado o abandonado.
Sólo te necesitas a ti mismo.
Porque al final de toda herida solo te queda en tu piel,
y en la de nadie más.
Soledad.
La noción de que ya no queda nada que perder.
Los amores se vuelven escasos, como en sequía,
y la familia siempre sera el único lugar que permanecerá en la tempestad.
Decepcionamos como también nos decepcionan.
Nos entristecemos en silencio y nos repetimos que no es importante.
Pero lo extrañas. Estar en compañía, se añora.
Pero no eres la misma, nadie es igual. No quieres las mismas cosas,
y es un ciclo sin fin donde solo queda seguir adelante.
Guardando lo mejor.
En soledad.
