Me adentré en una relación, donde tenía que esperar que se enamorara de mi.
Cosa que nunca ocurrió.
Y cómo iba a ocurrir, si tenia que hacer que se enamorará.
En vez de que fuese algo natural e instantáneo, algo que formase parte de él con solo mirarme,
algo que naciera del fondo de su alma para llenarlo por completo.
No algo que se haya construido para ser amado, sino algo en su misma esencia.
Que se ama porque se respira.
Tenia que ir día a día apilando piedras y maderas para construir una casa de confianza,
para que pudiera verla y lograr que confiara en mi.
Pero cómo, si no ve quién soy desde el primer momento, cómo esperé que lo viera después?
No creyó en mi amor, y me derrumbé.
Como si no fuese posible ni creer en mi, nunca más. En absoluto.
Me pisoteé a mi misma de regalo, y me cansé.
Me cansé y deje de amargarme por lo que no fue.
Y salí, salí a respirar, a encontrarme en las risas de mis amigos, de mi familia, de la vida, de la gente. De la gratitud. y comprendí que valía.
Que estaba aquí. Que existía. Que alguien me veía y me respondía.
Que valía la pena quererme. Que se podía confiar en mi. Que podía creer en mi.
¡Oh Dios! ¡Volví a respirar!
Me encuentro existiendo en el mundo, entre la gente y la vida.
Y estoy feliz, tan feliz de haberme escapado de la tortura de no ser suficiente,
de acostarme cada día tratando de ser mejor.
Su única culpa es no poder ver lo única que soy,
y mi culpa es haber insistido en que lo viese.
Pero de todo se aprende.
Ya sé que no debo hacer esfuerzos para que alguien me ame.
Y que debo amarme a mi misma ante todas las cosas.
Porque al final del día la que tiene que ir a dormirse feliz, soy yo.
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sábado, 4 de enero de 2014
viernes, 27 de diciembre de 2013
Deseo amarme.
Qué es esta maldita sensación que me sigue a todos lados,
de sentirme tan pequeña, de mirarme tan a menos,
tan frágil, tan insuficiente.
siempre minúscula.
Cuando creo por fin encontrar mi centro, vuelvo a caer en lo mismo.
No poder ser tan bonita, tan inteligente,
o tan entretenida.
Si pudiera tener más, si pudiera ser así, si pudiera.
Cuándo será el día en que al fin pueda mirarme al espejo y sentirme feliz con lo que poseo,
con lo que me representa.
Siempre quiero más, más
no sé si yo soy la insuficiente,
o soy yo la que siempre esta insatisfecha en todo sentido.
Es desagradable, es triste, es patético.
Sea como sea, encontraré la forma de llegar a mi deseo,
el de amarme y ser feliz con lo que ya soy.
de sentirme tan pequeña, de mirarme tan a menos,
tan frágil, tan insuficiente.
siempre minúscula.
Cuando creo por fin encontrar mi centro, vuelvo a caer en lo mismo.
No poder ser tan bonita, tan inteligente,
o tan entretenida.
Si pudiera tener más, si pudiera ser así, si pudiera.
Cuándo será el día en que al fin pueda mirarme al espejo y sentirme feliz con lo que poseo,
con lo que me representa.
Siempre quiero más, más
no sé si yo soy la insuficiente,
o soy yo la que siempre esta insatisfecha en todo sentido.
Es desagradable, es triste, es patético.
Sea como sea, encontraré la forma de llegar a mi deseo,
el de amarme y ser feliz con lo que ya soy.
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amarme,
deseo,
feliz,
fragil,
insatisfecha,
insuficiente,
minuscula,
patetico,
triste
miércoles, 23 de octubre de 2013
Rendición.
Quisiera poder darle un sentido a todo lo que siento
para que corra con una razón bajo el brazo.
Y se encuentre con el destino señalado.
Pero las cosas, la vida, y las personas
no son transparentes como el cristal,
o como el agua de un manantial.
Están escondidas y hay que quedarse a descubrirlas,
vivirlas, disfrutarlas o sufrirlas.
Ojalá pudiese saltarme la parte en que se vuelve confuso
y doloroso.
Pero así no es como funciona el palpitar de un corazón,
ni como las flores crecen sobre el jardín.
El misterio son paredes de un laberinto con el que siempre nos toparemos,
de una forma u otra.
Y es el miedo a ellas, lo que nos aprisiona.
Enferma, y corta los ánimos del alma para seguir adelante.
Y no quiero caer rendida sin salida,
sin importar lo cuerdo que el mundo intenta ser,
nadaré contra corriente, porque así es como lo entiendo.
Imperfecta, sin dirección, sin juicio.
Solo un azar, preparado para que las cosas surjan, tal cual.
Por lo que no explicaré mis sentimientos por ti
ni todo lo que hemos luchado por mantener a raya esta gravedad
que nos empuja como imanes.
Que nos hace delirar sin comprensión,
sin rumbo,
y nos hipnotiza bajo sus efectos,
dejándonos al hado de su antojo.
No voy a pensar en lo bueno ni en lo malo,
porque nada es tan nocivo como el vacío que me deja no tenerte,
no verte, no abrazarte, no escucharte, no saber de ti,
no estar en tu mismo satélite.
Es como morir en vida.
Y no quiero seguir intentando matarme, luchando contra esta voluntad
contra esta necesidad de ti.
Porque no tengo fuerzas para pelear contra ti.
Quiero amansarme, y fluir bajo tu propio cielo.
Estando en contra de mi propio juicio, pero feliz y en calma.
Porque sin ti mi alma se vuelve perturbada y sin sentido.
Por lo que no importa el parámetro,
el límite.
Solo me vale estar a tu lado para poder respirar
y lograr seguir viviendo.
para que corra con una razón bajo el brazo.
Y se encuentre con el destino señalado.
Pero las cosas, la vida, y las personas
no son transparentes como el cristal,
o como el agua de un manantial.
Están escondidas y hay que quedarse a descubrirlas,
vivirlas, disfrutarlas o sufrirlas.
Ojalá pudiese saltarme la parte en que se vuelve confuso
y doloroso.
Pero así no es como funciona el palpitar de un corazón,
ni como las flores crecen sobre el jardín.
El misterio son paredes de un laberinto con el que siempre nos toparemos,
de una forma u otra.
Y es el miedo a ellas, lo que nos aprisiona.
Enferma, y corta los ánimos del alma para seguir adelante.
Y no quiero caer rendida sin salida,
sin importar lo cuerdo que el mundo intenta ser,
nadaré contra corriente, porque así es como lo entiendo.
Imperfecta, sin dirección, sin juicio.
Solo un azar, preparado para que las cosas surjan, tal cual.
Por lo que no explicaré mis sentimientos por ti
ni todo lo que hemos luchado por mantener a raya esta gravedad
que nos empuja como imanes.
Que nos hace delirar sin comprensión,
sin rumbo,
y nos hipnotiza bajo sus efectos,
dejándonos al hado de su antojo.
No voy a pensar en lo bueno ni en lo malo,
porque nada es tan nocivo como el vacío que me deja no tenerte,
no verte, no abrazarte, no escucharte, no saber de ti,
no estar en tu mismo satélite.
Es como morir en vida.
Y no quiero seguir intentando matarme, luchando contra esta voluntad
contra esta necesidad de ti.
Porque no tengo fuerzas para pelear contra ti.
Quiero amansarme, y fluir bajo tu propio cielo.
Estando en contra de mi propio juicio, pero feliz y en calma.
Porque sin ti mi alma se vuelve perturbada y sin sentido.
Por lo que no importa el parámetro,
el límite.
Solo me vale estar a tu lado para poder respirar
y lograr seguir viviendo.
viernes, 3 de mayo de 2013
Te necesito tanto.
Podría haber escogido los primeros títulos como te amo, te adoro, me encantas, o me fascinas, etc. Que es lo primero que se me viene a la mente cuando pienso en ti.
Pero quise ignorar las palabras y sentir lo que hay dentro de mí cuando las pienso, o las digo: Agonía.
Porque no es solo amarte,
es una irrevocable necesidad de ti, de sentirte, verte, tocarte.
La agonía de depender de ti.
De saber que pronunciar tu nombre es Necesidad.
La agonía de por fin tenerte junto a mí.
Que no me deja respirar; dándome una ansiedad de querer tocar cada parte de ti,
mirar cada centímetro de ti, beber cada respiro que das cerca de mí,
mirarte hasta grabarte, tallarte en mi memoria como si fuese el último momento.
Te necesito, como sé que no necesitaré a nadie más.
Y puede que suene a loca enamorada, donde los amargados dirán: pobre, ya se acabará.
Pero para mí no.
El tiempo podrá pasar, pero nada hará que te olvide o te deje de amar.
Te amaré hasta mi último día de vida.
Me has dado todo. Y lo que no, lo has buscado para hacerme feliz. Muy feliz.
No eres un espejismo, un sueño o una ilusión. No eres la ceguera del amor.
Eres crudo y tan real como la forma en que me conozco.
No te ocultas tras máscaras ni palabras bonitas.
No me inventas un mundo feliz, sino que haces de nuestro mundo uno más feliz.
Uno en el que soy parte, pudiendo ver con claridad cada sombra, y luz de las que esta conformado el mundo. Puedo llorar por la desgracia como sonreír por las maravillas que tiene.
No puedo negar que la vida tiene mucho más sentido cuando estás junto a mí.
Porque si algo sé con certeza, es que no nací para vivir en soledad,
no nací para vivir de mi egoísmo, de mis sueños propios, sino de vivir de los nuestros.
De crear una vida a tu lado, de seguir formando los recuerdos de una vida en la que he sido feliz.
Y podría seguir contando la historia en la que me enamoras cada segundo, día y hasta cada pequeño instante que hay entre mis pestañeos.
pero formaría eternas palabras, sin fin. No podría acabar nunca, al igual que nosotros.
Mi necesidad: por siempre tuya, por siempre nuestro.
Pero quise ignorar las palabras y sentir lo que hay dentro de mí cuando las pienso, o las digo: Agonía.
Porque no es solo amarte,
es una irrevocable necesidad de ti, de sentirte, verte, tocarte.
La agonía de depender de ti.
De saber que pronunciar tu nombre es Necesidad.
La agonía de por fin tenerte junto a mí.
Que no me deja respirar; dándome una ansiedad de querer tocar cada parte de ti,
mirar cada centímetro de ti, beber cada respiro que das cerca de mí,
mirarte hasta grabarte, tallarte en mi memoria como si fuese el último momento.
Te necesito, como sé que no necesitaré a nadie más.
Y puede que suene a loca enamorada, donde los amargados dirán: pobre, ya se acabará.
Pero para mí no.
El tiempo podrá pasar, pero nada hará que te olvide o te deje de amar.
Te amaré hasta mi último día de vida.
Me has dado todo. Y lo que no, lo has buscado para hacerme feliz. Muy feliz.
No eres un espejismo, un sueño o una ilusión. No eres la ceguera del amor.
Eres crudo y tan real como la forma en que me conozco.
No te ocultas tras máscaras ni palabras bonitas.
No me inventas un mundo feliz, sino que haces de nuestro mundo uno más feliz.
Uno en el que soy parte, pudiendo ver con claridad cada sombra, y luz de las que esta conformado el mundo. Puedo llorar por la desgracia como sonreír por las maravillas que tiene.
No puedo negar que la vida tiene mucho más sentido cuando estás junto a mí.
Porque si algo sé con certeza, es que no nací para vivir en soledad,
no nací para vivir de mi egoísmo, de mis sueños propios, sino de vivir de los nuestros.
De crear una vida a tu lado, de seguir formando los recuerdos de una vida en la que he sido feliz.
Y podría seguir contando la historia en la que me enamoras cada segundo, día y hasta cada pequeño instante que hay entre mis pestañeos.
pero formaría eternas palabras, sin fin. No podría acabar nunca, al igual que nosotros.
Mi necesidad: por siempre tuya, por siempre nuestro.
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