"Haz un instante inolvidable digno de ser insoportable."

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viernes, 3 de mayo de 2013

Te necesito tanto.

Podría haber escogido los primeros títulos como te amo, te adoro, me encantas, o me fascinas, etc. Que es lo primero que se me viene a la mente cuando pienso en ti.
Pero quise ignorar las palabras y sentir lo que hay dentro de mí cuando las pienso, o las digo: Agonía.
Porque no es solo amarte,
es una irrevocable necesidad de ti, de sentirte, verte, tocarte.
La agonía de depender de ti.
De saber que pronunciar tu nombre es Necesidad.
La agonía de por fin tenerte junto a mí.
Que no me deja respirar; dándome una ansiedad de querer tocar cada parte de ti,
mirar cada centímetro de ti, beber cada respiro que das cerca de mí,
mirarte hasta grabarte, tallarte en mi memoria como si fuese el último momento.

Te necesito, como sé que no necesitaré a nadie más.
Y puede que suene a loca enamorada, donde los amargados dirán: pobre, ya se acabará.
Pero para mí no.
El tiempo podrá pasar, pero nada hará que te olvide o te deje de amar.
Te amaré hasta mi último día de vida.
Me has dado todo. Y lo que no, lo has buscado para hacerme feliz. Muy feliz.
No eres un espejismo, un sueño o una ilusión. No eres la ceguera del amor.
Eres crudo y tan real como la forma en que me conozco.
No te ocultas tras máscaras ni palabras bonitas.
No me inventas un mundo feliz, sino que haces de nuestro mundo uno más feliz.
Uno en el que soy parte, pudiendo ver con claridad cada sombra, y luz de las que esta conformado el mundo. Puedo llorar por la desgracia como sonreír por las maravillas que tiene.

No puedo negar que la vida tiene mucho más sentido cuando estás junto a mí.
Porque si algo sé con certeza, es que no nací para vivir en soledad,
 no nací para vivir de mi egoísmo, de mis sueños propios, sino de vivir de los nuestros.
De crear una vida a tu lado, de seguir formando los recuerdos de una vida en la que he sido feliz.
Y podría seguir contando la historia en la que me enamoras cada segundo, día y hasta cada pequeño instante que hay entre mis pestañeos.
pero formaría eternas palabras, sin fin. No podría acabar nunca, al igual que nosotros.

Mi necesidad: por siempre tuya, por siempre nuestro.

sábado, 20 de noviembre de 2010

Epifanía.


Hoy tuve una epifanía.
Supe qué fue lo que tanto me dolió en tu cercanía.
Y sin ella durante tanto tiempo, aun a pesar de tanta lejanía.

Dar. Es mi esencia. Mi manía.
Dar agua como un pozo sin podio.
Con mis amigos, mi familia, y tú no fuiste la anomalía.

Aún a pesar de lo que doy. Soy muy fría.
Daré siempre, pero no necesito. No extraño.
Por lo que no te buscaría sino lo sentiría.

No digo un te quiero en vano, ni en fullerías.
No soy cariñosa, pero te sorprendería.
Un gesto daré cuando menos esperes.
No apropósito sino porque con naturalidad surgiría.

No pido nada a cambio en ninguna circunstancia.
Soy muy agradecida. Y te daré porque eres parte de mi alegría.
Por sentirme tan bien en tu compañía.
Una en la que no me debes,
Sino en la que tan solo me apreciarías.
No importa cuánto des, no cambiaría
Yo no te requeriría,
Ni te retendría.

Así fue con la mayoría.
Hasta el día en que llegaste.

Una fracción de mi sabe que doy porque quiero ser necesaria.
Y así nadie se marcharía.

Contigo todo fue al revés.

Di como acostumbraba, pero tú eras el primero a quién amaba.
Quería no solo dar, sino consumirme para que fueses feliz.
Tú compañía cada día era más adictiva.
Sin ti. No respiraba.

Consumiéndonos uno con el otro.
Como pólvora explotábamos.
En cada encuentro era anhelante, tu roce, tu ser, todo lo que venía de ti.
Te necesitaba.
Como no lo había sentido nunca.


Como dolía cuando comencé a pedir, a querer recibir.
Como nunca en mi vida había requerido.

Esperaba mensajes que nunca llegaron.

Llamadas que no existieron.
Y reconciliaciones que nunca comenzaron por ti.
Jamás pudiste preferirme ante tu orgullo.
Y dolía, quemaba, ardía. Ahogaba.

Tu indiferencia me mataba lentamente.
Oscurecía todo el día y toda la felicidad que por ti sentía.
En solo unos segundos.

Yo estaba enamorada tan intensamente.
Que solo pensarte, el corazón me latía más deprisa,
El estomago se me estremecía de mariposas.


Era un total desenfreno.

Me enseñaste a amar con toda el alma.
El cuerpo y la mente.
Un yo, no existía a tu lado.

Sé que hoy tengo miedo de dar en una relación amorosa.
No quiero. No puedo. No lo haré.
Sé que la carga que llevo en mí será difícil de dejar.
No siento que el ayer ni el hoy tengan arrepentimientos.
Sólo que,

¿Por qué cuando imagino un futuro aún quiero que tú estés en él?
De alguna u otra forma, esperanzo que nos volvamos a juntar.
Sin importar el tiempo.

Y ya no quiero sentirme esperanzada.
Quiero comenzar con alguien más.
Aunque no ahora,
Pero algún día quiero mirar hacia adelante y por fin, no volverte a ver.