"Haz un instante inolvidable digno de ser insoportable."

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domingo, 16 de mayo de 2010

Sellado. Por ahora.


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Congelé mi corazón.
En mi mirada no hay ansias de encontrarme mirando a otro.
No todavía.
Mi corazón esta abatido como para animarse a sentir otra vez.
Se selló.
Ahora solo almacena recuerdos,
que desesperado no dejara escapar.
Asustado no los borrará.
El tiempo se ha vuelto su enemigo.
Cada nuevo día es un nuevo ataque.
Otra amenaza.
Que se cuela a la fuerza,
para imprecisar su rostro,
para disipar su aroma,
para obstruir su voz.
Mi corazón se remueve inquieto ante el enemigo,
se siente adolorido.
Porque esta consciente del esfuerzo
que es librar la batalla con el tiempo.
Un: tener que rebuscar su imagen, sus palabras.
Para que el movimiento de las manillas del reloj,
no terminen por desaparecerlas.
Por confundirlas.
Necesita mantenerlo intacto.
Para poder seguir caminando y sentirse lúcido.
Porque aún no se ha marchado.
Permanece como en un comienzo.
Cuando creo aquel espacio, marcándolo como suyo.
Está asustado y temeroso de lo que vendrá.
Lo que sucederá cuando deje de quererlo.
O si desea verlo, y ya no logre evocarlo.
No pueda cerrar los ojos y distinguirlo como si estuviera a tan solo unos pasos.
Que su aroma ya no consiga reconocer.
Y su sabor se haya vuelto insípido.
Que la línea de su brazos y manos, dejen de ser tan nítidos, como en el ayer.
Y los trazos del contacto de su piel con la mía, deje de arder entre los recuerdos.
Que su sonrisa ya no provoque un gesto en mis labios.
Solo por la simple admiración de su pureza.
Mi corazón, no quiere que todo se convierta en sombras de lo que fue.
Que pase a ser un extraño que tan solo paso por mi vida.
Porque sabe muy bien que siempre fue, es y será mucho más.

sábado, 8 de mayo de 2010

Inútiles Palabras.



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“Palabras sin significado,
sin rumbo alguno,
sin parada en alguna estación.
Frases, sin su comienzo.

Ese, es el sentimiento de un vacío aun más profundo
que me bordea el alma.
Un: no saber qué decir.
Porque no hay un fin en el que sean recibidas.
En que sean entendidas.
Ni menos creídas.

No puedo despegar mis labios para defender mi verdad.
La veracidad que se refleja en mis ojos,
en mi rostro.
La sinceridad que siente mi corazón.

Porque está muy dentro de mí.
Más allá de las palabras.
Ellas no sabrían defenderme.
Porque es algo en que se debe confiar.
No razonar ni escuchar.
Esa es mi autenticidad.

La confidencia va más allá de inútiles vocablos,
frases o dichos.
La realidad se siente de corazón.

Las palabras no pueden defender,
completar o explicar, lo que el corazón tiene que decir.

Debes creer.

Si no lo haces, no hay nada que forjar.
Nada que intentar.
Nada que escudar.
Porque no importa en qué orden estén,
Ni que tan maravillosas se oigan.
Si el que debe escucharlas no las comprende,
No las cree, no las siente.

Todo intento es inútil.

¿De qué sirve la comunicación,
Cuando cada dicción que provenga de ti,
No será tomada con seriedad?

Prefiero no desgastarme en usar mis palabras,
Para alguien que no cree en mí.
Opto por no intentar parafrasear un orden.
Una verdad.

Porque lo único que necesito, es que me miren a los ojos.
Y reconozcan en mí, la honestidad y la sinceridad.
Que sepan darse cuenta, que no poseo diversos caminos,
Ni una condición compleja.
Soy simplemente alguien: especial.”

jueves, 29 de abril de 2010

Besar a alguien más.


Mientras me miraba a los ojos, se acerco a mi despacio.
Supe entonces, lo que vendría.Mi mano inconscientemente presiono con fuerza la manilla de la puerta.
Esperando a que quizás, esto se pudiera detener de alguna forma.
Pero sólo pude quedarme quieta esperando a que ocurriera, una vez más.No pensé en nada. Solo me congele.
Y sus labios rozaron los míos.
Me sentí extraña.
Por primera vez, no era él.
No eran los labios que acostumbre a besar.

No fue la manera en que me adapte a responder un beso.

Yo, besaba a alguien más.

Y sólo pensaba en que sus labios fueran los de él.

Que respondieran como los de él.
Que reaccionara como él.

Él.


No salía de mi cabeza, mi cuerpo y mis pensamientos.
Menos de mi corazón.

Se impregnaba en todo lo que sentía.

Nada era mío todavía. Le seguía perteneciendo desde lejos.

Y a pesar de todo, no me detuve.

Y seguí moviendo mis labios, esperando. 
esperando sentir ¿ a quién?


Mis labios insistentes buscaban sentir algo más.

Pero nada ocurrió.

Me intentaba aferrar a lo más mínimo,
desesperada por querer sentirme diferente.

Los pensamientos se agitaban en mi mente.

Y él estaba en cada uno de ellos: imágenes, recuerdos.
Solo él. Una y otra vez. Y no se detenía.

Su rostro, sus caricias, su sonrisa. Todo lo suyo. 

Él y yo.
Todo giraba entorno a mi.
Y supe entonces, que jamás seria él.

Nunca más.

jueves, 22 de abril de 2010

Amor Platónico.


Comprender por fin que eres imposible
me lleva a la caída de un vacío del pensamiento.

Uno que contiene preguntas conscientesjunto a respuestas silenciosas.
Donde la confusión
sólo deja huellasy se sostiene de la admiración por tus ojos.
Que me siento a dibujarlos, a adorarlosquizá hasta la eternidad.

No poseo fuerzas para despertar

ni menos el deseo de quererte tocar.
Sólo no quiero verte desvanecer al parpadear. Sí, prefiero suspirar al verte pasar.
Y sentir, que mi alma arde con cada paso que das,
distribuyendome en pedazos,
para terminar con un puzzle dedicado a ti.Donde cada pieza,
esta conformado de un pensamiento, e ilusión.
Y cada unión es un ahogado suspiro,
que al armarlo te reconozco.


Y me doy cuenta de lo que me intriga el misterio de no conocerte.
Pero prefiero dejarte como la ilusión ingenua en la cual,
tu presencia
una sonrisa nerviosa me inspira,y un cosquilleo intenso en el cuerpopor la coincidencia de volverte a ver.

domingo, 28 de marzo de 2010

Tiempo atrás: El amor y yo.


Mi felicidad se basaba en un principio en la manera de agradecer lo que tenía.Nunca fui capaz de quejarme, más cuando creía realmente que no merecía ciertas cosas o porque no entendía bien.Siempre he sido capaz de sonreír.
Es algo que nunca me ha faltado.

He deseado y anhelado cosas como cualquier persona.
Pero mi vida jamás me ha dado motivos para sentirme insatisfecha.Lo tenia todo a mi manera.
Excepto algo con lo que deseaba y soñaba con fuerzas: Un amor. El amor de mi vida.
No buscaba una pareja, sino un amor.


Nunca he podido pedirlo a medias.

Lo quería completo, entero.
No deseaba cariño,
buscaba a alguien que me amara, que se enamorara de mi.
Y que viera en mi , lo que el resto no lograba ver.

Que me mirará como si fuera su deseo tenerme.
Que me considerara única entre todas.
Y me cuidara, porque yo soy indispensable en su vida.

Quizás, si el amor no me lo hubiera mostrado los libros y las películas, jamás lo habría anhelado tanto.Pero así lo conocí: Utópico, perfecto, anhelante y doloroso.
Parecía como si fuera lo único por lo que valía tener esperanzas y por sobretodo esperar.Hasta el punto de cegar.

Y así fue.
Los años transcurrían, y jamas cambie de pensamiento.
A pesar de las etiquetas de "soñadora".
Aquella gota de esperanza nunca me dejo.

Porque siempre sentí que llegaría, tarde o temprano.
Y cuando llegó.
Me escondí. Llena de miedos e inseguridades.
Lo disfrutaba a medias.
Con el tiempo comprendí todo: ¡Lo tenia!Tenia todo por lo que siempre espere con ilusiones.
Y me había elegido a mi.
Entonces quise darle todo, sin censuras ni privaciones.
Quería hacerlo feliz a mi lado,
que sintiera todo lo feliz que soy teniéndolo.


Es tanto lo que me entregaba que lo sentía en el pecho,era algo inmenso, como el universo: sin limites, infinito.
Ya no hay barreras, ni miedos.
Me había resumido a un todo.

Río sin sentido, y sonrío con mas facilidad.

Me siento la mujer mas afortunada y lo gritaba en cada brillo de mis ojos.

Quería que todos lo supieran.
Que existe y que era lo mejor que me había pasado en la vida.


Estaba como sostenida a todo lo nuestro.
Me movía por el, y permanecía por él.
Vivía por el.
Me convertí en un elemento de él.
Me gustaba sentirme tan pequeña para lo enorme que era.Era como si fuera una hormiga a la cual le habían regalado el universo.
Así me hacia sentir.
Era todo lo que más deseaba ver al despertar.
Y lo ultimo que quería ver al dormir.

Quería tenerlo para mi: Ayer, hoy, mañana y siempre.

martes, 23 de marzo de 2010

El Agua.


El Agua quieta admira a lo lejos la frontera
en donde se levanto una muralla,
que la separa del resto.

Su mirada la enfoca,
pero no puede ir mas allá.
Pues sabe,
que abrirá dolores y tormentos para el que se encuentra del otro lado indefenso.

Alguien que se atrevió a cruzar,
ingenuo de su destino.

Él, 
que se arriesgo a besarla sin pensar.

Se mezclaron sin querer tener noción del después.
Y ella lo arrastro,
como el mar se lleva las arenas.

Agresivos, jamas lograron fundirse.
La arena aun seguía húmeda,
pero no lograron ser uno.

Ayer, se evaporó convirtiéndose en neblina,
y se enamoró del viento,
quien la elevo y la guió por su camino.
Creyeron ser uno,
pero...

Hoy, ella es lluvia.
y en su viaje pudo enamorar a dos elementos,
que no podían cambiar.
Como ella.
Que cambia como las estaciones,
pero siempre es la misma, siendo varias a la vez.

Ellos la han buscado muchas veces,
pero ella nunca regreso para quedarse.
Y jamas lo hará.

Mañana, seguirá buscándolo a él.
A quien espera.
El que le borrara las heridas, y se unirá a su imperfección
de no poder ser una.
Pero la amara, acompañándola hasta el final.

lunes, 15 de marzo de 2010

No es él mismo.



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Él cambió, como yo, como lo nuestro.
Y era inevitable.
Cuando se ama tanto y luego termina,
El ser humano necesita adaptarse para poder seguir.
Tiene que cubrir los vacíos que le dejaron.
Y no culpo a nada ni nadie.
Solo que duele extrañar a alguien que se fue.
No solo eso, sino que dejo de existir.
Dejo de ser lo especial que era.
Quizás aún sigue ahí bien dentro de sí mismo.
Pero ahora lo cubre con una máscara.

Hay momentos en que creo que siempre fue así, y no lo note porque estaba demasiado ciega para verle algún defecto.

Y aún así, lo sigo extrañando, o más que eso.
Anhelo que los momentos buenos regresen.
Por instantes solo pediría que su sonrisa
Me volviera a iluminar la vida.
Pero solo consigo noches de soledad,
Donde ya nada puede distraer el daño.
Nada detiene lo irrevocable.
El dolor es más fuerte que yo.
Más fuerte que el sueño.
Solo vence el cansancio,
Que termina por agotarme de tantas lágrimas,
Que parecen no tener final.
Solo acabo deseando que la próxima noche no concluya así.
Deseando un mañana mejor,
En donde por fin haya logrado sanar.