
El Agua quieta admira a lo lejos la frontera
en donde se levanto una muralla,
que la separa del resto.
Su mirada la enfoca,
pero no puede ir mas allá.
Pues sabe,
que abrirá dolores y tormentos para el que se encuentra del otro lado indefenso.
Alguien que se atrevió a cruzar,
ingenuo de su destino.
Él,
que se arriesgo a besarla sin pensar.
Se mezclaron sin querer tener noción del después.
Y ella lo arrastro,
como el mar se lleva las arenas.
Agresivos, jamas lograron fundirse.
La arena aun seguía húmeda,
pero no lograron ser uno.
Ayer, se evaporó convirtiéndose en neblina,
y se enamoró del viento,
quien la elevo y la guió por su camino.
Creyeron ser uno,
pero...
Hoy, ella es lluvia.
y en su viaje pudo enamorar a dos elementos,
que no podían cambiar.
Como ella.
Que cambia como las estaciones,
pero siempre es la misma, siendo varias a la vez.
Ellos la han buscado muchas veces,
pero ella nunca regreso para quedarse.
Y jamas lo hará.
Mañana, seguirá buscándolo a él.
A quien espera.
El que le borrara las heridas, y se unirá a su imperfección
de no poder ser una.
Pero la amara, acompañándola hasta el final.