
Y en aquel espejo me veo,
En donde tantas veces te reflejo a ti también.
¡Que cuerpos más diferentes,
Que caracteres más opuestos!
Y, sin embargo, bajo toda figura,
en la hondura de tu mirada residía la mía.
Y entre mi piel, quedabas tú.
Hoy, el retrato que distingo tras ese espejo,
No es igual.
Ya no alza comparaciones,
Ni cuerpos que la separen.
Mi alma se ha fundido con la tuya tras las estaciones.
Has subsistido apresado bajo mi piel.
Y mi percepción ya no es un fragmento que necesite alguna alianza.
Mi espíritu, está condimentado de ti.
Sin incompatibilidad alguna.
Mi expresión ya es dicotomía de la tuya.
En mí, somos uno al fin.
He formado junto a ti,
Lo que antes tú cubrías para mí.
Por lo que ya no buscaré insuficiencias.
Menos piezas perdidas.
En este nuevo reflejo estoy completa
gracias a la historia que me hiciste vivir.
