y a la indiferencia arrojarnos.
Que el orgullo nos arrastre por el suelo
Y que mi lengua se muerda y sangre antes de pronunciarlo.
Que logre ocuparme un tiempo eterno,
y que tu imagen no corte mi respiro.
Que mis pensamientos no dobleguen el acero,
Que me cubra entre muros
y me rodee un vacío,
todo menos dar un paso y decirlo.
Que la agonía me carcoma por dentro,
que se palidezca el mundo,
pero llamarte no.
Juguemos a quién extraña menos,
a quién tiene la razón primero,
terminemos exponiendo todos los secretos oscuros
para que arda mi alma en ellos,
y crepité en tu juicio.
Inventemos un circulo vicioso sin retorno alguno,
ignoremos la imagen en el espejo
y los años de sazón.
¡Y a ver así quién pierde primero!
Me coseré los labios,
taparé mis oídos.
amarraré mis manos,
nublaré mis sentidos...
Que me enferme de idiotez,
pero el teléfono no usaré.