
Apenas colgué el teléfono entusiasmada, no pude reprimir un grito mudo y una inspiración fortuita que colmó mis pulmones, para terminar vaciándolo con satisfacción.
En una ida distraída de mis ojos, mi mente quedo absorta en otro lugar, mi mirada se suspendió en un punto del paisaje, que se podía contemplar desde donde me encontraba. Mi imaginación se dio la libertad de conjeturar preguntas, que no lograba retener del todo. Pero tenía la absoluta noción de que mi atormentadora mente las estabas provocando, Aunque apenas se daba el tiempo de poder responderlas. Y escasamente podría ponerles atención.
La felicidad de alguien más, de quien quería con toda mi alma, estaba más presente que cualquier otro elemento. Su dicha me completo interiormente, sobresaliendo en una risa de satisfacción.
Para terminar recostándome a saltos sobre mi cama. Cerrando los ojos, la exaltación se metamorfoseo en un fresco, y húmedo prado, donde divisaba cada estrella fugaz que caía del cielo, bosquejaba arco iris por todos lados.
Éste gozo explotó, lográndome oír desquiciada. Podía sentirme como en el paraíso. Sin importar que no fuera mi alegría, porque no me sentía así en meses. Comprendí que soy un simple títere manipulado al antojo del sentimiento. De los míos y de los que me rodean.