El tiempo ha impuesto su agonía.
Y con el transcurrir de las horas,
se ha vuelto como el mar,
con oleadas fuertes o en calma.
Creo que las he remontado.
Al fin.
Pero me golpean
y sin sentido alguno.
Me lanzan, dejando el timón a la deriva,
Girando sin control, sobre ninguna dirección.
El agua en mis pulmones se apodera de mi razón,
la neblina sobre mis ojos me quita la visión.
¡Ah! Me ahogo en la desesperación.
Y cuando consigo nadar sobre la tempestad,
vuelvo a hundirme impotente.
Lucho entre las lágrimas y la necesidad.
Pero nada logra arrancar la brutalidad de mi piel,
las algas sobre mis brazos,
y la sal de mis labios.
De sed me estoy consumiendo,
y aunque salir a flote no consigo, no me rindo.
Insisto, porque en ti pienso.
Siento en como te extraño,
y el poder que ejerces sobre nosotros.
Más no.
Más no sobre el mar, ni sobre las olas,
y menos por esta sed incontrolable.
Los recuerdos se desvanecen ante la neblina,
y mi voluntad ya no logro gobernar, ni manejar como solía.
Estoy a su merced,
y por más que intente buscar el timón a la deriva,
el sujetarlo mágicamente no me devolverá
todo lo que he perdido en el camino en su búsqueda.
Lo que recuperar no consigo.
Por más que quiero,
me consume y me angustia.
Y me hundo.
Esta vez, me rindo.
No logro vislumbrar el espíritu que se ha apoderado de mi en este mar,
no consigo arrancarlo.
He caído lentamente sobre él.
Mientras desciendo, no poseo miedo,
sino un enorme vacío que me carcome.
Un vacío sin sentido, como todo últimamente.
Pero reconozco la oscuridad cuando se acerca.
Estoy naufragando.
No sé si logre volver esta vez.
Me he perdido.
Ni tu, ni yo, ni nadie podrá sacarme de aquí.
Espero. Espero.
Nada.
Todo.
Oscuridad.
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jueves, 26 de septiembre de 2013
domingo, 29 de mayo de 2011
Tocando fondo.
Después de haber estado en el peor sitio,
¿se podrá mejorar de recinto?
¿Existe un paradero donde nos volvemos a encontrar puros,
ingenuos y exentos de lo malo?
Si lo que la piel toco,
jamás podrá ser borrado ni olvidado.
Lo que los labios probaron,
no cambiara de sabor tras los años.
Y del excesivo alcohol,
solo permanece su propio vomito.
La oscuridad prevalece en el prejuicio,
y la luz solo radica en los que poseen ilusión.
O es exclusivo en los tontos.
¿Qué tan patético se puede volver el cuerpo?
Que la mente comienza con juegos,
donde la dicha de perderse en un abismo se vuelve tentador.
Llorar solo le daría un toque más irónico.
Allí, el ácido relamido se vuelve placentero.
Y vivir entre tanta mentira se torna autentico.
La hipocresía comienza a ser rutinario.
Donde mirarse en el espejo es un asco
que prefiere ser evitado.
El amor comienza a ser para los mendigos,
con rostro lastimero y compasivo.
El veneno es favorecido por los que ya están intoxicados.
Y entre tanto desecho,
bañarse no quiere utilizarse como una solución.
Todo esto, es ahora. Es como está siendo.
Es una elección, y aun existe para tocar más fondo,
y seguir hundido.
¿se podrá mejorar de recinto?
¿Existe un paradero donde nos volvemos a encontrar puros,
ingenuos y exentos de lo malo?
Si lo que la piel toco,
jamás podrá ser borrado ni olvidado.
Lo que los labios probaron,
no cambiara de sabor tras los años.
Y del excesivo alcohol,
solo permanece su propio vomito.
La oscuridad prevalece en el prejuicio,
y la luz solo radica en los que poseen ilusión.
O es exclusivo en los tontos.
¿Qué tan patético se puede volver el cuerpo?
Que la mente comienza con juegos,
donde la dicha de perderse en un abismo se vuelve tentador.
Llorar solo le daría un toque más irónico.
Allí, el ácido relamido se vuelve placentero.
Y vivir entre tanta mentira se torna autentico.
La hipocresía comienza a ser rutinario.
Donde mirarse en el espejo es un asco
que prefiere ser evitado.
El amor comienza a ser para los mendigos,
con rostro lastimero y compasivo.
El veneno es favorecido por los que ya están intoxicados.
Y entre tanto desecho,
bañarse no quiere utilizarse como una solución.
Todo esto, es ahora. Es como está siendo.
Es una elección, y aun existe para tocar más fondo,
y seguir hundido.
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