Miro hacia el final del ayer.Y no sufro.
No lamento tampoco el mañana.
Porque no puedo.
No me daña ni el pasado, ni el futuro.
Si me hiere el sentir que te vas,
pero no de aquí. Sino de mí.
Porque te olvido en cada aliento de mi respiro,
y en cada paso que camino.
La necesidad que sentí, se aleja.
Se va sin dejar estelas de lo que fue.
Tu esencia se marcha sin titubear.
Sin detenerse.
No percibo, no anhelo, no necesito. Ni extraño.
Y me duele que se este volviendo una imagen.
Un recuerdo.
Y no se trata de ti, sino de lo que sentí.
Que se desprende de mí, porque nada lo alimenta.
Intento levantarlo, revivirlo. Pero sola no puedo.
No puedo evitar que se marche, que se aleje, que me deje.
Apenas recuerdo lo que en un principio fue.
Esta tan lejano, difuso e inexistente.
Pareciera que no ocurrió como se sintió.
Ya no provoca que mi cuerpo se estremezca de necesidad.
Simplemente: Ya no está.
Solo queda lo mismo que antes de ti.
Algo que falta, pero que se espera.