"Haz un instante inolvidable digno de ser insoportable."

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jueves, 25 de diciembre de 2014

Sigue tu vida sin mí.

No puedo explicar cómo,
Pero llegaste a tocar mi corazón sin necesidad de un beso,
Sin necesidad de acariciarme.
Una mirada y todo acabó.
Lo pude sentir uniéndonos sin siquiera tocarnos.
Fue tan profundo que había olvidado lo que era poder mirarse,
Y verse directamente el alma.

Conservo ese momento como agua en pleno desierto,
Y me enternece sin necesidad de sucumbirme.
Que me hace preguntarme si hay alguna estación en el camino de nuestras vidas
Que nos junte, pero que sea esta vez para quedarnos juntos.

Para darnos la oportunidad de saber que hay detrás de toda nuestra historia,
De la misma parada que hacemos para como siempre dejarnos.
Que hay en el misterio de querernos sin sentido.
Sin atracciones físicas, sin locura, más que la simple pureza del amor.
Sin tortura, sin desengaños, sin mentiras, sin intoxicarnos.
Fluir con tanta facilidad como el río sobre las piedras.
Como el aire en los arboles.
Ser porque sí.

Escuchar tus palabras como pura luz.
Pura ternura.
Pura devoción.
Pero sin magnificar tu esencia, más maravillarme de lo que eres,
Sin tener miedos a perderte o a equivocarme.
Hay una gratitud en ser feliz, en estar contigo que no enloquece.

Que puede que suene algo ridículo, algo sin sentido
Pero de verdad espero que la vida nos dé la oportunidad de conocernos como esperamos.
Como siempre dices que podría ser.
Aunque te diga que no creo en ello. Lo creo. 
Creo en tus sueños junto a mi, aunque sé tan bien como tú que aun no es nuestro momento.
Y espero de corazón que llegue. Que sea verdad.
Aunque nos tome mas historias junto a otros para llegar a estar juntos.
Mientras, no entorpeceré el camino en el que por separado nos encontramos.
Dejare que fluya. Como nosotros.
Y no me detendré a esperar, seguiré como sea que tenga que ser.
Que seas feliz y que tengas aprender todo lo que te falta. Y que sigas sin mirar atrás por mi, 
Mas para seguir tu propio camino, como yo el mío.

Adiós.




lunes, 22 de diciembre de 2014

Ver distinto es el objetivo.

No sé que me pasa. Por mas que siento que tengo todo claro,
Que puedo caminar sobre todo como si nada,
Que me las sé de memoria por libro. No es cierto.
Estoy perdida, y no se por donde ir, por lo que hago como que sé el camino,
Quizás para que lo aprenda por costumbre, y no porque sea lo correcto.

No sé distinguir ya entre mis subidas y bajadas de animo.
No sé ya más si debo ser quien estoy siendo.
Puede que me esté castigando demasiado.

Pero quiero poder hablar más, ser más amistosa, con más desplante,
Y menos lo que solía ser.
No quiero que nadie pase por encima mío como quienes mas me han herido lo han hecho.
No quiero pasar desapercibida, pero tampoco quiero herir a quienes quiero por causa de humos de egoísmo. 
Puede que en actos no lleve nada a cabo,
pero son mis sentimientos y pensamientos los que me hieren,
aunque no hayan alcanzado a ser nada ni a derrumbar a nadie,
les temo, temo el fuego que crece implacable dentro de mi.
Temo no poder tener el control cuando tenga que hacerlo.
Porque hoy puedo controlarlo, pero ¿mañana? Y la próxima vez?

Temo estar volviéndome loca de tanto que pienso,
Y de todo lo que vivo por dentro.
Y de las tantas ganas que tengo de castigarme por lo mas mínimo.
Solo para encontrarle sentido y ser a lo que estoy viviendo.

Tengo que salir a flote de todo eso, y ir más allá de lo malo y agradecer más lo bueno.
Quiero ser feliz a toda costa incluso en las condiciones mas adversas.
Quiero castigarme menos, y darme mas crédito por lo bueno.

Pero no embelesarme con mi reflejo, más bien simplemente ver en él amor.
El mismo amor que me hace querer y admirar a quienes amo con defectos y virtudes.
Así quiero verme.

Como él me ve. Como yo lo veo a él.

viernes, 19 de diciembre de 2014

Mejorar.

¿Crees que no me duele
Pensar en todo lo que viví a tu lado,
En lo feliz que me hiciste,
Y a la vez de la forma tan horrible en que me tratabas cada vez que te enojabas?
Crees que no me duele darme cuenta que estoy tan quebrada por dentro
Que hay días en que no puedo creer en mi misma, ni en quien soy.
En que cada día me pregunto si tienes razón, si tuviste razón en culparme de todo
En que creo que hay algo malo en mi que hizo que te alejara,
que tengo defectos de los que debería avergonzarme,
porque, sino... Cómo fue posible que me dejaras? 
Si fuera tan buena, por qué entonces no luchaste por mi nunca?
Por qué siempre me dejaste sola aquí,
por qué fui siempre yo la que lucho,
grito y fue con el corazón en la mano a enfrentar a quien fuera como fuera para estar a tu lado?

¿Qué hay de mi? 

Creo que me falta tiempo, tiempo para estar conmigo misma y volver a construir de cero.
Como nueva. Porque definitivamente luego de ti, quede derrumbada y destruida.
Me cuesta ver la luz en vivir conmigo misma. 
No solo se trata de ti.
Sino de lo infeliz que estoy siendo en soledad.
De lo difícil que se me hace respirar, de crecer y vivir.
De entender que mientras mas crezco, mas difícil es vivir,
pero que tengo que salir del circulo vicioso de la lastima a mi misma,
y empezar a luchar por mi.
Sea como sea, sin amigos, sin ti. Sola.
Tengo que empezar a estar sola, y velar por mi misma sola.
Aunque cueste lo que cueste. Tengo que hacerlo.

Tengo que dejar de ver el pasto más verde al otro lado,
y empezar a ver el pasto que tengo bajo mis pies.
Porque torturarme por lo que lo demás tienen, envidiarlos, no es sano.
Solo es un vacío enorme que no puedo llenar, porque claramente mi vida es otra.
Nada mas que eso. 
Tengo que salir de este encierro y animarme más a querer todo lo que poseo, valorarlo.
Y no mirarlo en menos. Aplaudir quien lo tiene distinto, pero no magnificarlo.
Y no esperar nada, pero ir con fe de que siempre se puede mejorar. 
Siempre se puede estar mejor que el día anterior.

lunes, 15 de diciembre de 2014

Lo correcto es no caer.

Seguiré engañándome, contándome la misma mentira,
con más excusas.
Construiré las barreras más altas.

Pero caer en el calor que siento cuando me tocas, jamas.
Seguir el entusiasmo que me provocas, jamas. No de nuevo.
Dejaré que se hunda sobre el mar de mis sentimientos,
para no permitir que cause olas tempestuosas sobre mi calma.

No me llevaré por mis fantasías y pensaré más en frío.
Más calculado, más sobre la tierra.
Para no dejar que las ilusiones me lleven por caminos que no son posibles,
Con personas que no son reales.
Y con mentiras que solo nacen de mi imaginación.

No quiero caer bajo las mismas trampas en las que solo yo soy la culpable,
La única que las crea.
Quiero vivir de forma mas autentica, y pensar menos en cuentos, 
Que no encajan en el mundo en el que vivo.
No quiero cargar sobre las personas una mochila que no les pertenece.
Una responsabilidad que no tienen porque cumplir.

Quiero por una vez en mi vida, caer en el lugar correcto,
Con la persona correcta.
Y no ser impetuosa con mis sentimientos.
Poder pensar más a la hora de actuar.
Y no volver a caer jamás.

viernes, 28 de noviembre de 2014

Cause.

Ahora se por qué hice las cosas así.
Las entiendo, las abrazo, las comprendo y me perdono. 
Porque si no las hubiese hecho de la misma forma,
¿Qué sentido tendría?
¿Qué importancia habría sino hubiese sido exactamente como fueron?

Ahora comprendo que mis decisiones son el reflejo de quien soy.
De lo que creo y de lo que soy capaz. 
Por lo que no debería sentirme ni arrepentida, ni avergonzada en absoluto de ellas mismas,
Porque sino, ¿quién sería si no fuese tal como las conjeture?

Seguramente sería otro tipo de persona,
Y no lo soy. 
Por lo que ya es tiempo de aceptar mis deseos mas profundos, 
y la verdad mas frágil en una realidad tan escéptica y hipócrita. 
Dejar de desear de mezclarme bajo las mismas mascaras y mentiras que todos cuentan. 
Y simplemente ser. 

En un momento, pensé que seguiría hundiéndome, insultándome por como llegué hasta donde estoy. 
Pero no es el caso.
En el momento en que la verdad abrió su paso sobre mi,
Lo sentí tierno, puro.
Y valiente. 

Aposte por mi fe.
Por lo que quiero y deseo.
Y puede que me haya dañado en el proceso, al igual como dañé a quienes quería.
Creí fielmente que hacia un bien.
Lo sentí en mi corazón como una verdad irrefutable. 
Y lo fue.
Aun sin ser cumplido.

Qué gracia mas grande fue poder haberlo vivido en todo su esplendor,
Con tanta intensidad.
Que ya no importa si la verdad es distinta para él.
De seguro no fue de la misma forma; no podría ser de otra manera. 
Lo que no hace la mía mucho menos verdadera.
La hace simplemente ser.
Existió y eso es todo lo que importa. 

Ya no me arrepiento de nada, porque todo los recuerdos
Tantos buenos y malos lo hicieron ser lo que fue. 
Y ya no los denigro, no me hundo ni me desvalorizo por como fue.

La verdad es que no pude sentirme más fuerte en cuanto lo comprendí.
Más orgullosa de ser distinta. 
Y ya no me importa lo que piensen los que creyeron por un segundo vislumbrar, 
O comprender lo que viví. 
No saben absolutamente nada.
Así como yo tampoco sé toda la verdad, más que a medias. 
Pero es mía. 

Y creo que quien no este dispuesto a comprenderlo entonces no sabe nada de mi. 
Ni de quien soy. 

Ya no pienso dar mas excusas,
menos explicaciones del cómo fue, o del cómo soy. 

¡Ah! Que alivio siento al darme cuenta.
al aceptar que fue autentico aún sin terminar a serlo,
Y que me dio mucho más de lo que pensé que terminaría teniendo.
Puedo verlo ahora con claridad, al fin, 
Que en resumen, en su totalidad, hizo de mí: una mujer. 




jueves, 20 de noviembre de 2014

Deseos.

Tenía muchos deseos y esperanzas.
Eran tantos, y no eran para mi. 
Sino que eran para ti. 

Quería hacerte feliz a ti. 
Amarte a ti.
Dar todo de mi para ti. 
Morir por ti.

Tenia deseos. 
No para mi.
Solo quería que fueras feliz junto a mi.
Si eso era cierto. 
Si lo querías en serio. 
Si me deseabas tanto como creía.
O tanto como lo demostrabas.

Creí que lo había visto.

Pero no fue así.
No era así.

Y si alguna vez florecí de deseos para ti,
hoy se marchitaron, y se sepultaron bajo tierra. 

Tú te hundiste con ellos.
Oscuros, marchitos. Indiferentes.

Los deseos ya no son lo que solían ser.
No por ti, al menos.

Ahora son deseos para mi.
Quiero hacerme feliz a mi.
Amarme a mi.
Dar todo para mi.
Morir por mi.

Tengo deseos, muchos. 
Florecen sobre todo lo sepultado, enterrado y hundido.
Iluminan todo a su paso, distintos. 
Y no son como solían ser.
Pero mejores, sí que son. 


martes, 4 de noviembre de 2014

Incomprensible.

Es incomprensible seguir así,
Sintiendo los años a mis espaldas,
Y las interminables escenas en las que tanto te ame como te extrañé.
En las que fui tan feliz como miserable me encontré.
Donde creí crecer para solo volver a caer en lo mismo otra vez.

Es incomprensible seguir sintiéndose así.
Pero lo hago.
Lo hago y no hay sentidos que poder encontrar para explicar el por qué.

¿Por qué aún tiene un poder sobre mí?

Son sentimientos que me golpean sin aviso,
Como olas sobre el cuerpo, intensas, fuertes y profundas.
Que se marchan para dejar estelas de tranquilidad y luego vuelven para estrellarse sobre mi.
Y me encuentro, sin motivo alguno, triste. Desdichada. 
No de la vida, pero del amor. De nuestro amor.
En donde te recuerdo con tanta claridad como si hubiese sido ayer.
Ese amor en los que deposité todas las esperanzas, todos mis sueños y anhelos. 
Ese amor que vi en ti tambien profesarme día a día, y tras el paso de los años. 
Ese amor que era capaz de demoler todas mis murallas y derrumbar mi orgullo.

Y duele. Sigue doliendo tanto como por primera vez.
Aún apesar de que con los años he sabido remontarlas y controlarlas a mi merced.

Pero, ¡Oh, Dios! 
te extraño tanto cuando esto sucede.
Que no puedo evitar más que sentir una inmensa lastima por quienes eramos.
Por nosotros mismos.
Que no pudimos reparar ni sobrevivir lo que tanto anhelamos en algún momento. 
Donde depositamos tanta felicidad, sueños, 
como dolores y decepciones. 

Y sin aviso alguno, se abre la puerta que esconde todo lo que sentí y viví junto a ti.
Donde vuelvo a encontrarme estancada, 
aun cuando creí haberte dejado atrás,
Donde he vivido días en que no concibo pensamientos del pasado, ni menos para ti.
Donde avanzo con seguridad como si todo hubiese quedado atrás.

Aún es incomprensible para mi revivir lo que remueve toda mi calma, todo mi control,
Que generan que la tranquilidad no sea más que un falsa fachada a mi propio vacío,
Mi propia desdicha y decepción. 

Son extremos que me son desconocidos, que me oculto a mi misma.
Que sigo sin poder interpretarlos ni darles cause alguno.
Se sumergen y emergen a su antojo, sin sentido,
Me enfrentan y me obligan a reconocer que sigues ahí.  
Que debo asumir que no tengo que desprenderme de ellos sino que son parte de mi,
Y no por ello son negativos, ni oscuros.
Sino solo parte de lo que he vivido.

Aun así no hay eco más fuerte que seguir preguntándome:
¿Qué fue de nosotros? ¿En qué momento simplemente nos convertimos en un punto sin retorno?
Y aunque reconozco de memoria sus respuestas, sigo sintiendo nostalgia de lo que fue y pudo haber sido.